El ajedrez en el Senado, España (1995)

Marzo de 1995: el ajedrez vuelve al Senado español, proponiéndose ahora su adopción como asignatura optativa. Una vez frustrado el intento de adoptar el ajedrez como asignatura obligatoria, aún quedaba esta posibilidad sobre la mesa…

Fue el Grupo Parlamentario de Coalición Canaria – por medio del Senador José Marcelino Galindo –  quien instó al Gobierno “a que recomiende la introducción del ajedrez como actividad extracurricular o extraescolar y como enseñanza optativa en los últimos años de la escuela secundaria obligatoria y, en ese sentido, dirija dicha recomendación a las Comunidades Autónomas con competencias en la materia.”

senado

La iniciativa sería aprobada en el Senado el 8 de marzo de 1995… pero una cosa es el Senado y otra las Comunidades Autónomas, con sus competencias propias en materia de educación. Así, lo que en su día fue aprobado nunca se llevó a la práctica, salvo en casos puntuales y aislados. Por supuesto, Canarias siguió siendo un bastión del ajedrez.

A continuación, traemos uno de los artículos de Leontxo García , uno de los mayores (y más honestos) divulgadores del ajedrez allá donde va.  Si algo le debe este juego a alguien aquí en España es a él. En el artículo –  del periódico El País, donde aún escribe una columna – se habla de la experiencia senatorial del ajedrez y de su posterior “huída” hacia un refugio seguro.

Artículo: [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE]

PARLAMENTO: INICIATIVAS PEDAGÓGICAS

LEONTXO GARCÍA 14/03/1995

El Senado español ha instado al Gobierno para que recomiende la introducción del ajedrez como asignatura optativa.

Esa decisión, basada en las enormes virtudes pedagógicas del deporte mental, refleja una evidencia: cientos de miles de niños españoles lo practican en los colegios desde hace años.

Las experiencias demuestran que el estudio del ajedrez potencia el desarrollo de la inteligencia y es un arma eficaz contra el fracaso escolar.

Ya en octubre pasado se abordó la misma cuestión. Coalición Canaria propuso entonces la obligatoriedad del ajedrez como asignatura, lo que fue unánimemente rechazado, aunque todos los portavoces ensalzaron las virtudes del juego-ciencia.

El ponente, Marcelino Galindo, volvió el pasado día 8 a la carga y propuso la introducción “como actividad extracurricular o extraescolar y como enseñanza optativa en los últimos años de la secundaria”. Votaron a favor PSOE, CiU y PNV; el PP se abstuvo por lo que considera una intromisión en la autonomía de los centros y de las comunidades.

Los 32 colegios de la empresa Fomento de Centros de Enseñanza ya incluyen el estudio del ajedrez en tercero de EGB con la idea de extenderlo progresivamente hasta el sexto curso. Su director de Investigación y Desarrollo, José Antonio Alcázar, justifica esa iniciativa por las pruebas realizadas en 1993 con 16 alumnos de la escuela Monte Faro, en Fene (La Coruña).

El ruso Boris Zlótnik, doctor en Pedagogía y ex catedrático de ajedrez en la Universidad de Moscú, residente en Ferrol, dirigió ese experimento: “Después de 14 clases, la capacidad intelectual de los seis niños de 7 años se había elevado en un 65%; la de los diez alumnos de 5 años, en un 25%, de acuerdo con los resultados del test de Raven, versión 5A”, afirma el maestro ruso.

Esas deducciones fueron confirmadas tras la prueba piloto del Proyecto Xaque, subvencionado por la Xunta, que se desarrolló en el colegio público Trazo, de Santiago de Compostela, donde se realizó un test con los escolares de dos centros distintos. El proyecto sólo se realizó en uno, y al terminar el curso se repitió el test en ambos: el grupo experimental tenía un cociente intelectual muy superior al que no estudió el ajedrez.

Pensar antes de actuar, prever las consecuencias de una decisión y apechugar con la responsabilidad de haberla tomado” son las principales cualidades que desarrolla el deporte-ciencia, según Alcázar.

Estas conclusiones son muy similares a las que obtuvieron los científicos soviéticos Rudik, Djakov y Petrovski en 1925. Concentración, memoria, constancia, creatividad, planificación, lógica matemática y autodominio son algunas de las 16 virtudes citadas en su informe, decisivo para que el Kremlin eligiera al ajedrez como un símbolo de la URSS.

Los niños de 3 a 5 años del colegio inglés Saint Anne’s de Madrid practican el “rey de los juegos” desde 1991. La directora de ese departamento, Rosario Carrillo, está entusiasmada: “Al mover las piezas, los niños descubren las formas, las distancias, los tamaños, la diferencia entre vertical, horizontal y diagonal. Además, controlan su agresividad. Los padres están encantados y nos han pedido que también incluyamos a los alumnos de 6 y 7 años”.

La escuela infantil Bebin, también en Madrid, utiliza igualmente el ajedrez como un elemento más de su decidida apuesta por la estimulación precoz.

Uno de los pioneros en España fue Fernando Marcote, director de un grupo de colegios en Galicia y autor de un proyecto para establecer la carrera de ajedrez con carácter universitario. En su opinión, el ajedrez debe ser obligatorio desde los 5 años de edad. Facilita la comprensión de las otras asignaturas, desarrolla muchas aptitudes e incita a sus practicantes a la extroversión.

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