¿Ajedrez en la escuela? Poniendo el dedo en la llaga (1)

¿Ajedrez en la escuela? ¿Sí? ¿No? ¿Por qué? ¿Sería posible bajo ciertas condiciones?

En el siguiente artículo vamos a realizar algo de “crítica” al respecto. La cuestión – hablamos del horario escolar – suscita bastante polémica, y esta posibilidad tiene tanto “fervientes creyentes” como “fervientes detractores”. Tales términos sólo muestran la radicalización de las posturas…

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Probablemente – suponiendo que pudieran – ni unos ni otros tendrían suficientes argumentos como para adoptar la solución más razonable (ni yo tampoco, claro está). Pero, por desgracia, muchas veces ni siquiera se expresan argumentos; sólo descalificaciones.

Y todo ello sin saber lo que dice “el lado oscuro” (quienes piensan lo contrario). Así, pues, la solución podría no estar ni en una orilla ni en la otra, sino en medio del río. ¡Pero debe haber alguien que se arriesgue a coger una barca desde cualquiera de las dos orillas!

En las cuestiones que a uno le interesan – y si se trata de educación, pedagogía, etc. podríamos hablar de “algo que puede interesar a mucha gente” – sobre las que debe/ría tomarse una decisión, es absolutamente vital ver las dos caras de la moneda. Hay que intentar ser objetivo y pensar críticamente; analizando las ventajas, claro, pero también los inconvenientes; y tratando de valorarlos en la mejor medida posible.

Entre los diferentes estudios, documentos, artículos de prensa, entrevistas y vídeos que he podido recopilar sobre temas relacionados con lo que se expone en esta web, he encontrado de vez en cuando algunos párrafos que me han llamado mucho la atención.

El artículo que viene a continuación contiene unos cuantos de esos párrafos. Forman parte del texto original escrito por el doctor Grigori Tomski, precursor del juego intelectual y creativo denominado JIPTO (Juego Intelectual de Persecución) y Presidente de la FIDJIP (Federación Internacional del Sistema JIP). Si alguien no conoce este juego le recomiendo, antes de nada, seguir el enlace mencionado arriba, para así saber de qué va la cosa.

El texto original (en francés) puede encontrarse aquí .

Los puntos que toca Tomski en este texto son los siguientes:

El juego del Ajedrez y la Educación (introducción).

1) El juego del ajedrez en la ex-Unión Soviética (URSS).

2) El retrato psicológico del maestro de ajedrez.

3) El papel de la edad de comienzo (para jugar al ajedrez).

4) El juego del ajedrez como soporte pedagógico.

5) Las tentativas de introducción del Ajedrez en la escuela.

Aunque todas las secciones son muy interesantes, las dos últimas son las que nos van a ocupar, en su mayor parte, esta entrada. En mi opinión muestran diferentes puntos de vista objetivos, recalcando ventajas e inconvenientes, que pueden ser muy útiles.

Tales puntos de vista están basados mayoritariamente en la práctica, estudios, ánalisis, etc. y adjuntan también algo que para mí tiene mayor valor: ¡preguntas sin respuesta!

Aún a riesgo de perdernos de vez en cuando :) , empezaremos cerca de la mitad del tercer punto. Debo recordar que en la parte de educación se habla a veces del sistema educativo francés, ligeramente diferente del español (en su nomenclatura, más que otra cosa).

Bien, pues allá va:

Igor Sukhin, en la introducción de su libro Ajedrez para los niños (1994) describe las dificultades de adaptación de los niños a las actividades escolares.

libro_sukhin

Un niño de la primera clase (es decir, de la clase preparatoria) debe someterse a las reglas de la vida escolar, debe saberse controlar, concentrarse en el estudio, ser disciplinado y organizado. Un alumno debe estar iniciado en los razonamientos lógicos, debe saber observar y memorizar. Sukhin subraya que los niños pasivos que no son iniciados en las actividades intelectuales, y a quienes no les gusta reflexionar, manifiestan grandes dificultades de adaptación a la escuela primaria.

Después de estas observaciones, Sukhin expone su argumentación sobre la importancia de la iniciación precoz al Ajedrez: “Y aquí, el Ajedrez puede venir en su ayuda como una varita mágica, parece estar creado especialmente para la preparación de los niños en la escuela. La actividad lúdica favorece mucho el desarrollo de procesos psíquicos y de la voluntad […]

El Ajedrez desarrolla las facultades de reflexión del niño que comienza a manipular las representaciones. La experiencia lúdica permite comprender mejor a los otros, ayuda a prever sus acciones futuras y a tenerlas en cuenta para la elección de sus propias acciones. El juego forma los sentimientos del niño, sus cualidades morales…”.

Apuntemos que el JIPTO ha sido creado especialmente sobre principios educativos – en particular, para la preparación de los niños a la escuela -, mientras que el Ajedrez ha sido modificado esporádicamente durante siglos, principalmente con el objetivo de hacerlo más interesante para los jugadores. El JIPTO suscita el interés lúdico por la diversidad de sus versiones y por la gran posibilidad de su adaptación para todos los gustos.

Continúa en la parte 2

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1 comentario

  1. Jorge Barón

    Escucha este comentario

    Para no congestionar los posts haré los comentarios en este apartado. ¡A fin de cuentas es para eso! :)

    Como en breve citaremos en otra entrada, es vital que los niños hayan sido estimulados intelectualmente de manera regular antes de los 5 años de edad. El grado de desarrollo que adquieran sus sentidos será, en cierta medida, el desarrollo de su cerebro mismo. Así, pues, actividades que incluyan ver, oír, cantar, tocar, andar, etc. (jugando) son muy beneficiosas para el niño, hasta el punto de que una ausencia acusada de éstas puede llegar a marcar su futuro.

    Como mínimo – y Sukhin lo señala – su futuro inmediato: la escuela primaria. Con ellas también es posible detectar a tiempo algunas posibles disfunciones, como la dislexia.

    Debido a este punto numerosas voces – la de Garry Kasparov se encuentra entre ellas – recomiendan la inserción del ajedrez en esta etapa; más como un complemento que como una materia más y siempre observando la reacción del niño, claro está. Si no le gusta, es mejor dejarlo.

    Hay que añadir que la sociedad “audiovisual” en que vivimos no es que fomente precisamente este tipo de actividades, y no son pocos los niños perjudicados por una infancia en la que no interactúan lo suficiente con el entorno (la televisión es un medio “pasivo”, que en numerosos hogares “ahuyenta” además el diálogo).

    En cuanto a ayudar al niño a “prever sus acciones futuras”, bueno… digamos que no parece estar tan claro. La percepción del “futuro”, para empezar, es completamente diferente en un niño de esta edad…

    En fin, posibilidades para ayudar el niño en su desarrollo cognitivo hay, y muchas. El JIPTO, como menciona Tomski, es otro ejemplo de “juego intelectual”. Digamos que ambos juegos ya vienen “a la carta”: tienen sus reglas. Aunque bien es cierto que algunos – como el JIPTO – son más flexibles y adaptables a cada persona.

    Sin embargo, recordemos que el juego es un simple medio para conseguir otros objetivos más importantes que el lúdico y que, por supuesto, las reglas pueden reescribirse para dar lugar a variantes como el “come-come”, partidas con peones y otras tantas, en el caso del ajedrez.

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